Mariana Brey llegó a los Martín Fierro con una seguridad que se veía desde la puerta del salón. Se acomodó en la mesa, sonrió para las cámaras y hasta parecía practicar la cara de ganadora. Pero cuando dijeron el nombre de Cúneo, ese segundo fue un baldazo de agua fría que nadie en la sala dejó pasar. La expresión le duró apenas un instante, pero alcanzó para que todo el mundo quedara mirando lo mismo.
Desde ahí, la cosa se volvió incómoda. No sabía bien para dónde mirar, quién la estaba enfocando ni cuántos ya estaban mandando la captura al grupo de amigos. Ese mini gesto, ese microsegundo en el que entendió que no era su noche, es exactamente lo que ahora está corriendo por todas las redes. Y sí: vale la pena verlo con tus propios ojos.
MIRÁ EL VIDEO, NO TE LO PIERDAS 🔥
