En una entrevista reciente, Donald Trump volvió a hablar de Javier Milei y lo hizo con ese tono sobrador que lo caracteriza. Sin decirlo de manera textual, el expresidente yanqui dejó entrever que el libertario no habría llegado muy lejos sin su apoyo. No habló de “paliza”, no dijo “perdía”, pero lo insinuó con una claridad quirúrgica: que sin él, la historia hubiese sido muy distinta.
La declaración —o mejor dicho, la insinuación— encendió el debate político y dejó a Milei otra vez en posición incómoda. Y, siendo sinceros, muchos ya están diciendo que Trump no estuvo tan alejado de la realidad.
