
No estaba en el protocolo, no figuraba en el libreto y claramente no era casual. El gesto se vio, se entendió y explotó.
La escena de la Brujita Verón levantando la Copa delante de Chiqui Tapia mientras el presidente de Estudiantes estaba sancionado y no podía tocar el trofeo fue mucho más que un festejo. Verón después habló de sorpresa, de algo que “no era necesario”, pero el momento ya había quedado grabado. Copa en mano, tribuna de fondo y Tapia mirando desde abajo, sin poder hacer nada. En el fútbol argentino, donde los mensajes casi nunca son inocentes, el gesto fue leído por todos como lo que fue. El resto —las caras, los segundos de silencio y el contexto— está en el video.
MIRÁ EL VIDEO, NO TE LO PIERDAS 🔥
