¿Culpa de Milei? El conflicto con la AFA que hizo sonar las alarmas en Europa y puso a la Selección en el centro de la polémica
Lo que hasta hace poco parecía una interna más del fútbol argentino, terminó cruzando el Atlántico y convirtiéndose en un tema de preocupación internacional. El enfrentamiento entre el gobierno de Javier Milei y la Asociación del Fútbol Argentino, encabezada por Claudio “Chiqui” Tapia, llegó a los principales medios deportivos de Europa y abrió una pregunta que nadie imaginaba escuchar tan cerca de un Mundial: ¿puede la Selección Argentina quedar afuera de 2026?
La situación fue reflejada por portales de enorme peso en España y Francia, que no solo informaron sobre el conflicto, sino que fueron más allá y mencionaron la posibilidad de una sanción extrema por parte de la FIFA. Aunque desde Argentina se insiste en que ese escenario es “imposible”, el solo hecho de que se instale la duda marca la gravedad del contexto político y deportivo que atraviesa el país.
El eje del problema es claro y está escrito en los estatutos de la FIFA. La entidad que preside Gianni Infantino prohíbe de manera explícita cualquier tipo de injerencia estatal en las federaciones nacionales. Cuando eso ocurre, el organismo internacional tiene la potestad de sancionar, suspender o incluso excluir a una selección de competencias oficiales. Es una norma conocida, aplicada en otros países, y que en este caso comenzó a ser mencionada a partir del endurecimiento del discurso del gobierno nacional contra la conducción de la AFA.

Desde el entorno del presidente Milei aseguran que no existe intención de intervenir la Asociación del Fútbol Argentino. Sin embargo, las declaraciones públicas, los cuestionamientos constantes y los recientes allanamientos en la sede de la AFA y en distintos clubes, en el marco de investigaciones judiciales por presunto lavado de dinero, alimentaron la narrativa internacional de un posible avance político sobre el fútbol argentino.
En Europa, el tema fue leído sin matices. En Madrid, MARCA, uno de los diarios deportivos más influyentes tituló de manera directa que se trata de un escándalo que “puede sacar a Argentina del Mundial”. Desde Francia, el análisis fue similar: el foco estuvo puesto en los allanamientos, la investigación judicial y el riesgo que implicaría cualquier paso en falso por parte del poder político argentino frente a una FIFA que históricamente no tolera presiones estatales.
Del lado de la AFA, la postura es de fortaleza interna. Tapia conserva el respaldo de la mayoría de los clubes afiliados y de todas las selecciones nacionales, incluida la campeona del mundo. En la interna del fútbol argentino no hay señales de fractura institucional, y por ahora nadie imagina un escenario real de sanción deportiva. La Selección, en términos reglamentarios, no corre peligro inmediato.
Sin embargo, el daño ya está hecho. La imagen del fútbol argentino volvió a quedar asociada a conflictos, sospechas y tensiones políticas. Que medios europeos especulen con la exclusión de la Selección del Mundial no es un detalle menor, especialmente a menos de seis meses del inicio del torneo más importante del planeta. No se trata solo de una cuestión deportiva, sino de reputación internacional y de cómo se percibe la relación entre el Estado y las instituciones del deporte.
Por ahora, la posibilidad de que Argentina quede afuera del Mundial 2026 parece lejana. Pero el episodio deja una advertencia clara: cuando la política decide jugar fuerte en el terreno del fútbol, las consecuencias pueden escalar mucho más rápido de lo que algunos creen. Y esta vez, la alarma no sonó en Buenos Aires, sino en Europa.
