Después de pasearse por todos los canales asegurando que la reforma laboral estaba “cocinada” para el 26 de diciembre, Patricia Bullrich tuvo que salir en plena marcha masiva a anunciar, con gesto de funeral, que la reforma se posterga al menos hasta febrero. No fue convicción democrática ni diálogo: fue presión en la calle. Otra vez quedó claro algo que el poder odia admitir. Luchar sirve. MIRÁ EL VIDEO.
