Esteban Mirol agarró la canasta básica, la comparó con el valor real del dinero y dejó al descubierto lo que el relato oficial no puede tapar: no es que la gente gasta mal, es que la plata ya no alcanza. Con números simples y ejemplos cotidianos, el informe muestra cómo el costo de comer se devora salarios, jubilaciones y changas. Sin slogans, sin gritos, solo realidad. Y cuando la realidad habla así de claro, el gobierno queda contra las cuerdas.
