La noticia se conoció varios días después, pero el impacto fue inmediato. Un episodio ocurrido en el mar de Punta del Este, que involucró a Martín Demichelis y dos de sus hijos, estuvo a punto de terminar en tragedia y recién ahora salió a la luz con todos sus detalles.
Según se supo, los menores ingresaron al agua en una zona peligrosa y debieron ser rescatados por guardavidas, luego de que la situación se descontrolara. El hecho ocurrió el 31 de diciembre, aunque no trascendió en ese momento y fue minimizado en su gravedad.
Lo más llamativo vino después. Evangelina Anderson no se enteró de lo ocurrido hasta cuatro días más tarde, y no fue por Demichelis, sino por su hijo mayor, Bastián, quien se lo contó durante un vuelo. La información cayó como un golpe inesperado: dos de sus hijos habían estado en serio riesgo y ella no lo sabía.
La reacción de la modelo fue de indignación total, no solo por el peligro vivido por los chicos, sino también por el silencio posterior. Desde su entorno dejaron trascender que el enojo fue fuerte y que el episodio generó una tensión que todavía no se disipó.
Sin hacer declaraciones públicas ni dar entrevistas, Evangelina eligió expresarse de otra manera. En sus redes sociales publicó una frase breve pero contundente: “Gracias Dios por absolutamente todo”. Sin aclaraciones ni contexto, el mensaje llamó la atención de inmediato y, con el correr de las horas, muchos lo interpretaron como una referencia directa a lo ocurrido en el mar.
Con el paso de los días, algunas actitudes recientes de la modelo comenzaron a leerse desde otro lugar. Su insistencia en priorizar a sus hijos por encima de todo y sus palabras sobre la importancia de estar con ellos tomaron un peso distinto, ahora que se conoce cuán cerca estuvieron de una situación irreversible.
Un episodio que no terminó en tragedia, pero que dejó una marca profunda y un mensaje que, aunque breve, dijo mucho más de lo que parecía.

