
Adorni afirma en vivo que comprar importados no destruye puestos de trabajo, una frase que choca de frente con la realidad de cualquier fábrica: entra lo importado, se frena la producción nacional y los laburantes terminan en la calle. Mientras suelta esa mentira con tono sobrador, Majul queda congelado, 10 segundos mirando al vacío, recalculando si marcarle el verso o seguir adelante como si nada. Y ahí aparece la escena conocida: el silencio cómodo, la incomodidad que no se dice, la decisión de hacerse el boludo. Para muchos, no fue duda periodística: fue ese momento en el que el sobre pesa más que la verdad.
Mirá el video hasta el final, porque la cara de Majul explica mejor que cualquier editorial cómo funciona la complicidad en vivo.
