
En plena madrugada y ante la mirada atónita de vecinos, alguien le colocó una tobillera electrónica a la estatua de Cristina Fernández de Kirchner en Río Gallegos, y la imagen no tardó en explotar en redes. “Ya tiene su tobillera”, ironizaron, mientras las fotos se viralizaban a toda velocidad. El gesto —cargado de provocación política— desató aplausos, bronca y un nuevo capítulo de grieta en cuestión de horas. ¿Intervención artística, chicana militante o mensaje con destinatario directo?
Mirá el video hasta el final porque el detalle que se ve cuando enfocan de cerca cambia por completo la escena y deja a todos hablando.
