
n pleno silencio del recinto, cuando en Diputados no se escuchaba ni una mosca antes de cada votación, empezó a sonar un silbido clarito desde los palcos. No era cualquier cosa: era la melodía de “Guantanamera”. El que la estaba silbando era Juan Grabois, y el gesto cayó pésimo en el bloque libertario. La canción es la misma que la militancia adaptó con otra letra —“alta coimera”— en referencia a Karina Milei, presente en el lugar.
No hizo falta que dijera una sola palabra: el silbido alcanzó para encender miradas, gestos de bronca y un clima espeso en todo el recinto. Un detalle mínimo que terminó siendo más ruidoso que cualquier discurso. El momento ya circula y muestra cómo un simple silbido puede desatar un escándalo político.
