
Mientras en la Argentina millones hacen malabares para llegar a fin de mes, Javier Milei decidió hacerse el gracioso en Madrid con una frase que cayó pésimo: habló de “la horda de vagos que odian bañarse” y hasta se burló de las duchas que reciben los manifestantes frente al Congreso. Pero el chiste no causó gracia: el silencio en la sala fue incómodo y en redes explotó la bronca. Muchos se preguntan cómo puede insultar así a los argentinos mientras crecen las denuncias por privilegios, viajes y escándalos que rodean al propio presidente y a su hermana Karina Milei. El intento de humor terminó mostrando otra cosa: un mandatario cada vez más desconectado de la realidad que vive su propio pueblo. 🔥🇦🇷
