
La provincia de Córdoba atraviesa uno de los momentos de mayor conflictividad del año. En el marco de un paro docente de 48 horas, miles de trabajadores de la educación salieron a las calles para rechazar la propuesta salarial del gobierno de Martín Llaryora, considerada insuficiente frente a la inflación y la pérdida del poder adquisitivo. La medida tuvo un alto nivel de acatamiento y se expresó con fuerza en una movilización que copó el centro de la ciudad.
Desde temprano, columnas de docentes se concentraron y avanzaron por las principales calles, generando una escena de masividad que dejó en evidencia el nivel de descontento. La bronca acumulada por los salarios y las condiciones laborales se tradujo en una jornada de lucha que rápidamente escaló en tensión.
En ese contexto, la situación se volvió más tensa cuando efectivos policiales intentaron frenar el avance de la movilización. Lejos de retroceder, los docentes se mantuvieron firmes, sosteniendo la protesta en las calles. Hubo momentos de corridas, empujones y desborde, con una fuerza policial que no logró contener la magnitud de la movilización.
Uno de los ejes centrales de la jornada fue la instalación de una carpa docente impulsada por UEPC Capital, que se convirtió en un símbolo de la lucha. A pesar de las presiones y los intentos de desalojo, los docentes permanecen en el lugar, defendiendo ese espacio como punto de organización y visibilización del conflicto.
El escenario expone un fuerte cuestionamiento al gobierno provincial, no solo por la propuesta salarial sino también por la respuesta frente a la protesta. Mientras tanto, la docencia cordobesa se mantiene en pie de lucha, con paro activo y presencia en las calles, en un conflicto que lejos de cerrarse, sigue abierto y en crecimiento.
