
Después de trabajar más de 12 horas dando clases, una docente no se va a descansar. Sale directo a su segunda “changa”: repartir hamburguesas para poder llegar a fin de mes. La escena, que ya circula y genera indignación, refleja una realidad cada vez más dura que atraviesa a miles de trabajadores de la educación.
Los salarios están tan deteriorados que ni el doble turno alcanza para cubrir lo básico. Quienes tienen en sus manos la formación de las futuras generaciones hoy se ven obligados a multiplicar trabajos para sobrevivir.
No es un caso aislado. Es el retrato de una docencia agotada, precarizada y empujada al límite. Mientras tanto, los responsables siguen sin dar respuestas y la bronca en las escuelas no para de crecer. Mirá el vídeo 📹📹👇🏻
