Lo que pasó en la previa entre Estudiantes y Rosario Central no fue un simple gesto: fue un mensaje directo, seco y cargado de bronca futbolera. Mientras Central llegaba con el título envuelto en polémica, los jugadores del Pincha eligieron una forma de recibirlos que dejó a todo el estadio con la boca abierta. Sin gritos, sin teatralidad, pero con una contundencia que no necesitó explicación. Fue la clase de respuesta que no se canta: se ejecuta.
El pasillo de espaldas no duró más de unos segundos, pero alcanzó para encender redes, paneles deportivos y sobremesas en todo el país. Una escena corta, filosa y cargada de lectura política futbolera. Nadie se lo esperaba y mucho menos Central, que entró a la cancha en un clima más frío que cordial. La tensión quedó flotando desde ese instante y el video refleja todo: las miradas, el silencio y ese aire espeso que solo se genera cuando un equipo siente que el título del otro no cayó bien.
