Columna de opinión de Álvaro Ruiz Moreno.

Hace 38 años cuando terminaba la Dictadura militar nadie imaginaba que aún faltaban tantas dificultades por atravesar. Argentina fue formateada y reiniciada para que el poder económico dominante se quedara tranquilo de que ningún ciclo político afectaría sus intereses en el futuro. Con la Dictadura genocida había nacido el neoliberalismo argentino, con bases para perdurar en el tiempo.

Con Raúl Alfonsin comenzó un proceso democrático con el Juicio a las Juntas, pero el poder hegemónico estaba intacto y pregonaba la Teoría de los dos Demonios, con la complicidad de algunos medios de prensa. La crisis fue en aumento y la pobreza creció al 47.3 %. El gobierno cayó antes de concluir su mandato. Llegó Menem y el neoliberalismo fue pleno. Ganó mintiendo y luego hizo todo lo contrario de lo que prometió. El resultado fue el aumento de la concentración económica. Así colapso la Industria y siguieron aumentando la pobreza y la desigualdad.

El gobierno de la Alianza pareció dar un respiro pero rápidamente adoptó el modelo económico del neoliberalismo. Nuevamente en gobierno democrático hacia lo opuesto de lo que postuló y así la Argentina traicionada llegó a la crisis del 2001. La pobreza ya lesionaba a muerte a la clase media, y la situación empujó la renuncia de Fernando De La Rúa.

En el 2003 Néstor convocó a construir una Argentina con Memoria, Verdad y Justicia. Pero no convocó prometiendo sino haciendo y ésa fue la diferencia con sus antecesores. Se apoyó en los desesperanzados y puso un freno al neoliberalismo, obligándolo a agazaparse y esconderse. Así, poco a poco, la Argentina fue emergiendo y los intereses populares, junto a las políticas redistributivas, fueron creciendo. Después, los derechos se consolidaron durante el Gobierno de Cristina.

En el 2015 ganó, por muy poco y en segunda vuelta, el candidato de la Derecha neoliberal que salió de las sombras de la mano del Radicalismo. Con Macri comenzaron cuatro años durísimos, en los cuales se anularon todas las conquistas sociales y crecieron abruptamente la desocupación y la pobreza. La deuda económica y moral que dejó esa Administración nefasta enajena décadas futuras y varias generaciones de Argentinos. Nuevamente el neoliberalismo surgió desde la oscuridad trayendo indigencia y miseria detrás de sus mentiras.

Hace dos años comenzó un nuevo ciclo democrático, esta vez de la mano de Alberto y Cristina. Dentro de dos años se cumplirán 40 de la Democracia recuperada. El gobierno debe afrontar la inmensa deuda que dejaron Macri y sus Cómplices y además tiene que lidiar con el flagelo de la Pandemia sanitaria. Esta vez la República tendrá que generar anticuerpos contra el neoliberalismo. La experiencia de éstos 38 años enseña que la única vacuna posible está en el Pueblo y sus Organizaciones Sociales y Políticas en estado de movilización permanente. Porque de otro modo el virus del neoliberalismo volverá a mutar y a atacar a la Argentina y al futuro de todos y todas.

Opinion

AlvaroRuizMoreno