Javier Milei volvió a prometer que para mediados de 2026 la inflación “va a empezar con cero”, como si el problema fuera esperar un poquito más y no que la gente ya no llega a fin de mes. Dijo que hacen falta 26 meses para bajarla, pero ya van 24 de gobierno y en la calle no se ve ningún milagro, solo sueldos pulverizados y precios que no paran de subir. Y mientras tanto, el tipo se muestra sonriente con un mameluco de YPF, posa para la foto como si fuera un héroe nacional, y después sale a llorar por lo que “hay que pagar” por haber recuperado la petrolera, echándole la culpa a Kicillof. ¿En qué quedamos? ¿orgullo nacional o queja permanente? Es un acting permanente: soberanía para la foto, ajuste para la gente. La incongruencia es tan grande que en redes ya no le dicen Pinocho, le dicen PIN 9, porque cada vez que habla hay que agarrar la calculadora y desconfiar. Promesas a futuro, excusas al pasado y un presente que se cae a pedazos.
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