Joni Viale estaba convencido de que esta vez se llevaba el premio. La postura, la sonrisa, el acting de ganador: todo venía armado. Pero cuando anunciaron que Argenzuela se quedaba con el Martín Fierro, la cara del lechoso quedó dura como mármol. Ni hizo falta zoom: ese segundo en el que se quedó inmóvil, sin saber para dónde mirar, ya está dando vueltas por todas las redes.
Y para colmo, arriba del escenario les tiraron un palazo que cayó directo en su mesa. Hablaron de periodistas que se olvidaron de investigar, que antes gritaban contra el poder y ahora están calladitos. El tiro salió con nombre y apellido sin necesidad de decirlo. La reacción de Viale en ese instante es puro oro, y vale la pena verla con tus propios ojos.
