
La Justicia acaba de darle un plazo de cinco días al presidente Javier Milei para que explique por qué usó sus redes oficiales para burlarse de un niño de 12 años con autismo. El caso ya está en Tribunales y lo puede complicar más de lo que muchos imaginaban.
Todo comenzó cuando Milei compartió desde sus redes un posteo mofándose de un niño con autismo que había criticado su gobierno en un video escolar. La publicación oficial, que incluía frases sarcásticas y burlonas, generó una ola de repudio inmediato por parte de organizaciones, familias y profesionales vinculados al autismo. Pero ahora el escándalo cruzó una línea mucho más grave: entró en el terreno judicial.
Una ONG presentó un hábeas corpus y una denuncia formal por discriminación, citando la Convención sobre los Derechos del Niño y la Ley Nacional de Salud Mental. La Justicia le dio un plazo de cinco días al presidente para que justifique sus actos. El expediente avanza y ya hay jueces que advirtieron que se trata de un caso “de suma gravedad institucional”.
La situación generó revuelo incluso dentro del propio oficialismo. Mientras algunos intentaron bajarle el tono al asunto, otros reconocen que, si Milei no responde de forma adecuada, esto podría escalar a instancias internacionales.
En redes sociales, la frase “mamita qué votaron” volvió a instalarse con fuerza. Esta vez, no por decisiones económicas, sino por el ataque directo a un menor vulnerable.