
Lo que denunció Marcela Feudale en vivo fue tan brutal como incómodo: mientras Lilia Lemoine atacaba a Ian Moche y a su familia, en el estudio nadie dijo nada. Trebucq conduciendo, cuatro personas más en el piso, cámaras prendidas, micrófonos abiertos… y un silencio cómplice que retumba. ¿De verdad a nadie se le ocurrió ponerle un límite? ¿Nadie sintió vergüenza ajena? La violencia pasó al aire como si nada, sin freno, sin reacción, sin humanidad. Y la pregunta que deja Feudale flotando es demoledora: ¿fue miedo, conveniencia o miseria moral?
Mirá el video hasta el final, porque lo que se naturaliza cuando nadie habla es todavía peor.
