
La escena pasó casi desapercibida, pero es brutal: Patricia Bullrich le clava la mirada a Wiñaski, se le dibuja una sonrisa mínima y el mensaje es clarísimo. Del otro lado, Wiñaski se pone nervioso, baja el tono y le quita gravedad a la Gestapo creada por el propio gobierno, como si entendiera que había límites que no convenía cruzar. Lo que dijo —y cómo lo dijo— frente a Bullrich dejó a toda la mesaza paralizada, en un silencio espeso que lo dice todo.
Mirá el video hasta el final, porque la tensión no está en las palabras, está en las miradas.
