COLUMNA DE OPINIÓN DE ÁLVARO RUIZ MORENO

Cristina es una líder política con gran capacidad de estrategia. Pero no siempre acierta con sus Candidatos. Con Scioli no logró los votos necesarios y con Alberto corre riesgo real de naufragio. Alberto es un Presidente débil que ganó su sillón por decisión de la jefa política del movimiento, con la cual mantiene una convivencia con altibajos. Es difícil ser Presidente por el dedo de otro y si aspira a ser reelegido, deberá serlo por mérito propio.

Para Alberto todas son dificultades. Primero la Pandemia y sus secuelas, después la difícil negociación con el Fondo por la inmensa deuda de Macri y ahora, al borde de una hiper inflación como consecuencia de la guerra en Ucrania y la ambición destructiva y voraz de los poderosos en la Argentina que provocan aumentos desmedidos de precios, sobretodo de los alimentos.

El Presidente soy yo y yo tomo las decisiones, dice permanentemente. El problema es que, hasta ahora, a la mitad de su mandato, muchas de sus decisiones son tibias e insuficientes. No asustan a los dueños del poder económico ni mediático y tampoco llevan soluciones a la mesa de los Argentinos que mayoritariamente son pobres y que tenían otra expectativa sobre su gobierno.

Cristina tiene un discurso unívoco y apunta a su propio electorado, que le es fiel. Además crece La Cámpora que representa vocación de poder y sobretodo juventud. Alberto tiene mensajes ambiguos y contradictorios muchas veces. Es una especie de reformista tardío y conciliador que prefiere la búsqueda de diálogos y consensos, como camino de construcción política. Ésto sería muy válido en un país donde la oposición no procure la destrucción de los cimientos democráticos, como hacen en Argentina.

Los Libertarios, que quieren privatizar las Empresas del Estado, dinamitar el Banco Central y dolarizar la economía, en realidad son simplemente macristas sin careta. Con ésta oposición destructiva es muy difícil dialogar y buscar acuerdos. Para un Alberto reformista el camino a la reelección esta plagado de obstáculos. Para Cristina que es coherente y confrontadora, también es un camino con destino de minoría. El 2023 viene con un escenario único en la historia Argentina. Ésto es lo que ellos dos y otros líderes oficialistas deberán comprender y ponderar.

Alberto deberá concentrarse en terminar su mandato y tendrá que elegir entre tomar desiciones conflictivas, o simplemente demorarlas como hizo hasta ahora. Cristina por su lado, como jefa de la minoría, tendrá que pensar nuevas estrategias para capitalizar la lucha que se viene, la cual es la de los pobres en las calles, peleando contra los miserables que los empujan y retienen en la pobreza.

Opinion

AlvaroRuizMoreno