
Mientras millones ajustan hasta lo imposible, mientras arde la Patagonia hace semanas, el video de Milei cantando y festejando con Fátima expone un nivel de desconexión que roza lo obsceno. No es humor, no es frescura, no es espontaneidad: es cinismo puro, ridiculización del propio pueblo y una postal de poder burlándose de la realidad que vive la mayoría. Las imágenes generan risa, bronca e indignación al mismo tiempo, porque recuerdan a esas escenas decadentes de monarquías que creían que nada podía pasarles.
Mirá el video hasta el final y fijate por qué muchos ya dicen que esto no es sostenible y que va a terminar muy mal.
