Durante semanas, Robertito Funes Ugarte siguió con su rutina habitual frente a cámara, sin que nadie imaginara lo que estaba viviendo puertas adentro. Recién ahora decidió hablar y lo que contó encendió todas las alarmas: amenazas reiteradas, episodios de hostigamiento en la puerta de su casa y la necesidad de recurrir a la Justicia para resguardar su seguridad.
El periodista relató que desde hace meses una misma persona se presenta de manera insistente en su domicilio. No se trata de un hecho aislado ni de un cruce ocasional, sino de situaciones repetidas que incluyeron insultos, amenazas directas y un clima de intimidación constante. Según explicó, hubo al menos tres episodios graves en un corto período de tiempo, lo que lo llevó a realizar la denuncia policial correspondiente.
La gravedad del caso obligó a intervenir a la Justicia, que ya dispuso una medida perimetral para protegerlo a él y a su entorno más cercano. Funes Ugarte reconoció sentir miedo, no solo por su integridad física, sino también por la seguridad de sus mascotas, que fueron mencionadas explícitamente en algunas de las amenazas recibidas.
Lejos de quedarse en silencio, el conductor decidió hacer pública la situación a través de sus redes sociales. Allí apuntó directamente contra la persona a la que acusa de hostigarlo, advirtiendo sobre su conducta violenta y alertando tanto a seguidores como a vecinos de la zona donde vive, en Martínez. Además, aseguró contar con registros audiovisuales de varios de los episodios y anticipó que podría difundirlos como respaldo de su denuncia.
El caso generó una fuerte preocupación en el ambiente artístico y mediático, no solo por la violencia de los hechos denunciados, sino porque vuelve a poner sobre la mesa una realidad cada vez más frecuente: figuras públicas expuestas a situaciones de acoso que trascienden lo virtual y se trasladan al ámbito privado, con consecuencias reales y peligrosas.

