El gobierno de Alberto parece dormido sin acusar recibo de haber sido derrotado en las elecciones perdiendo millones de votantes comparado con el 2019.

La deuda bestial tomada por el Macrismo, el desastre económico generado por la pandemia y los titubeos del presidente pueden llegar en forma de combo a atentar contra la posibilidad de ganar las elecciones del 2023 con un gobierno nacional y popular.

En el año 2015, con futbol gratis, con los sueldos en dólares mas altos de la región sudamericana, con la ley de medios, con dos satélites lanzados al espacio exterior, sin deuda con el FMI y con una inflación controladísima, PERDIMOS LAS ELECCIONES presidenciales. Imagínense ahora con el kilo de asado a mas de $1000 pesos.

La militancia kirchnerista y también la peronista RECLAMA EN LAS REDES Y EN LAS URNAS, que se haga urgente una reforma judicial, que vuelva la derogada Ley de medios y que aumenten los sueldos por decreto. Si no escuchamos a los votantes nuestros por miedo a una tapa de Clarín, indeclinablemente VAMOS A PERDER EN EL 2023.

La carne aumentó en lo que va del 2021 un 100% y el gobierno estático y dialoguista parece no inmutarse ante la terrible violación de los derechos alimentarios de los argentinos. Si pusiéramos el mismo ímpetu que pusimos en la pandemia para controlar O SUBSIDIAR los precios de los alimentos seguramente tendríamos un país mucho mejor.

Esperemos una reacción del gobierno que no SEA TARDIA, quedan dos años y lo único que hay que hacer es escuchar a la gente y NO A LOS MEDIOS HEGEMÓNICOS. Si seguimos por este camino vamos derecho al precipicio y la militancia peronista nunca lo va a perdonar.

Artículo de opinión del Profesor Matías Tissera