
Luis Majul, uno de los periodistas más alineados con el oficialismo libertario, sorprendió con una frase que expone el temor que recorre los pasillos de Casa Rosada: el gobierno no sabe cómo frenar la escalada del dólar y teme que todo estalle antes de las elecciones de medio término.
Durante una emisión de LN+, Majul blanqueó que prefieren subir las tasas al infinito con tal de contener el dólar, aun sabiendo que eso frena la economía y genera más tensión social. Pero lo más llamativo no es la confesión técnica, sino el tono con el que la dijo: como quien asume que ya no queda margen de maniobra.
Con las reservas del Banco Central en caída, el financiamiento externo cortado y un modelo que solo se sostiene con ajuste y relato, la estrategia se reduce a una sola palabra: miedo. Y ahí es donde entran en escena sus voceros mediáticos.
Majul y compañía volvieron a sacar del archivo el cuco de siempre: el “riesgo K”. A falta de resultados económicos, el discurso oficial apuesta a agitar el fantasma del kirchnerismo, con la esperanza de retener a su electorado más duro.
La preocupación, sin embargo, ya no es solo electoral. Incluso los más convencidos del experimento libertario reconocen que el plan económico está pendiendo de un hilo. Y que si el dólar se desboca, ni las tasas, ni el miedo, ni los gritos de los voceros van a alcanzar para contener el desastre.