
Un llamativo robo ocurrido en la Ciudad de Buenos Aires quedó bajo investigación de la Justicia Federal luego de que delincuentes ingresaran al consultorio del reconocido urólogo Norberto Bernardo, médico que atiende a Jorge Messi, padre del capitán de la Selección Argentina.
El hecho se conoció en los días posteriores a la final del Mundial y despertó gran repercusión debido al perfil del profesional y a la posibilidad de que en los equipos sustraídos hubiera información vinculada a sus pacientes. Sin embargo, hasta el momento no existe confirmación oficial sobre el contenido de las computadoras robadas ni sobre si había datos relacionados con la familia Messi.

La investigación continúa
Según trascendió, los delincuentes se llevaron computadoras y otros equipos electrónicos del consultorio. A partir de la denuncia, la Justicia ordenó una serie de allanamientos para intentar recuperar los elementos robados e identificar a los responsables, aunque los procedimientos realizados hasta ahora no dieron resultados positivos.
La causa permanece bajo secreto de sumario y, de acuerdo con la información judicial, en los próximos días declararán personas que podrían aportar nuevos datos para esclarecer el episodio. Los investigadores todavía intentan determinar si se trató de un robo común o si los autores buscaban específicamente acceder a información almacenada en los equipos sustraídos.

Un profesional de reconocido prestigio
Norberto Bernardo es uno de los especialistas en urología más reconocidos del país y cuenta con una amplia trayectoria en cirugía robótica y procedimientos mínimamente invasivos. Desde hace años atiende a pacientes de alto perfil y dirige un importante centro médico especializado en Buenos Aires.
Su vínculo profesional con Jorge Messi volvió a poner el foco sobre el caso, aunque hasta el momento no existe ningún indicio oficial que relacione el robo con la familia del astro argentino.

Sin respuestas definitivas
Mientras la investigación avanza, las autoridades mantienen abiertas todas las hipótesis. La prioridad continúa siendo recuperar los equipos robados y determinar cuál fue el verdadero objetivo del hecho.
Por ahora, el caso permanece rodeado de incógnitas y será la investigación judicial la que deberá establecer si detrás del robo existió un interés particular por la información almacenada en las computadoras o si simplemente se trató de un delito contra la propiedad.
